Hay un punto en la vida en la que miras hacia atrás, y te das cuenta de que lo que queda hoy, son los recuerdos. He tenido momentos malos, buenos, peores y mejores y siempre intento quedarme con el mejor granito que hay de ese montón de años. Ahora, es cuando reflexionas tumbada en la cama, mirando a la nada, si todo lo que has vivido vale la pena.Yo creo que sí. Cada momento es tiempo para aprender, aprender que antes de un llanto vino una risa, de aquellas amistades que iban a ser eternas tal vez no pueden serlo, de las salidas y las risas, de aquellos sueños que teníamos de niños, de las peleas, las reconciliaciones, de las canciones con las que lloramos y con las que nos quedamos sin voz, el presente que nos hemos ganado.Son cosas que en el momento no se aprecian tanto como con el paso del tiempo. Por eso no hay que dejar que un recuerdo te atormente y hay que mirar el lado positivo de las cosas, porque lo que vivimos no se va a repetir dos veces.Quiere cuando tengas a quien querer, llora cuando tengas motivos para hacerlo, ríe cuando estés feliz, salta cuando haya un charco, mójate en la lluvia, sácale una sonrisa la gente, abraza, perdona a quien se arrepiente, ayuda a quien lo necesite, haz reír a alguien que esté triste, grita, abre nuevas puertas, acepta que otras se cierran, la gente cambia, las oportunidades vuelan.Y por último, piensa que puedes sentirte solo y estar en medio de un millón de personas, puedes gritar y que nadie te oiga, o preguntar y que nadie te conteste. Querer y no tener, luchar y no conseguir, pelear y no ganar, dar y no recibir. Pero.¿Sabes qué? Habrá otros momentos en que estés solo pero te sientas rodeado de mil personas que te quieren. Sin decir nada, alguien sabrá que las cosas no van bien. Sin preguntar te dirán lo que necesites oir, conseguirás cosas sin luchar, sobre todo aquellas que no quieras pero ganarás batallas sin dejarte la piel en el camino. Recibirás sin tener que dar nada a cambio.
Y si me preguntaran que si aun lo recuerdo, diría que no pero pensaría que sí. Yo soy de esas personas que no olvidan... no olvidan a quienes aportaron algo en su vida, por muy mínimo que fuera este algo. Quizás incluso, puede que me inventara ese algo. Para él yo nunca signifiqué mucho, para mí él... lo significó todo en un momento. Sí, ahora ya no, pero eso no implica que lo haya olvidado. Son muchas las tardes que me acuerdo de él... y me pregunto cómo andará y si será feliz. Son muchas las veces en las que lo extraño, nuestras charlas, nuestras risas. Y es que me pongo triste al pensar que ya no tengo nada nuestro, que ya no está... Quizás se esté escondiendo, deseando no verme más porque quizás nunca me quiso.